lunes, 6 de abril de 2009

AQUÍ VA UN PEQUEÑO REGALO DEL FILAS

Un extra del DVD del que se encarga el Filas:

1944:


1953:


1990:


2008:


2065:

domingo, 5 de abril de 2009

POCAHONTAS A TODA PASTILLA

Bueno, el caso es que tenemos un vecino, un señor muy mayor, calvo como un codo. Uno de esos viejos viudos entrañables, de los que durante toda la vida no han dejado de fijarse y aprender y al final han llegado a tal punto de sabiduría y calma que se dedican enteramente a ser buena gente, a tener la puerta abierta para quien quiera pasarse a tomar unas pastas y charlar, y del que nadie se podría imaginar absolutamente nada sucio. Ni siquiera da un poco de asco verle comer, como suele pasar con los jubilados. De joven había trabajado en el circo, imaginad qué perla.
Más o menos al año de enviudarse decidió avollar ligeramente su buena reputación con algo que él llama Pocahontas a toda pastilla, que consiste en mirar la película de Disney Pocahontas a un volumen atronador. Como en una de esas películas de Jack Nicholson muy mayor dándose caprichos en la recta final de su vida, el viejo se compró un buen equipo de cine en casa que activa cada noche para mirar su película de dibujos a un volumen absurdo, de provocar vibraciones muy serias en las paredes del edificio. Cada noche a una hora distinta (desde franjas más bien de cena, hasta momentos en los que sin duda los demás estamos durmiendo) se sirve este bombón de postre. Esta hora y media sin pausa.
Además de molestar, el hecho de que siempre sea la misma película hace que los demás no podamos concentrarnos en nada más durante ese rato. Nos la sabemos de memoria y es imposible disimularlo. Sé que mi padre sabe que una parte de mi cerebro está anticipándose a los diálogos de la historia, y sabe que yo sé que a él también le pasa.
Pero nadie se atreve a regañarle en serio. Como mucho se le comenta, se le plantea la posibilidad de hacerlo con auriculares, dedicarle otra hora del día, etc. Pero ahí está lo perverso: no se esconde con excusas; él asume que de algún modo está jodiendo a alguien, pero el hecho de ser él lo justifica. Intentamos hacerle ver que no es como tener que bajarle las basuras porque él ya no puede, no se trata de esos pequeños sacrificios comprensibles. Pero él siempre consigue llevarlo al terreno de "entendedme, no soy como vosotros, realmente tengo que hacerlo, de verdad". Se refiere al tema como "Pocahontas a toda pastilla" como quien habla de su artrosis. Él mismo le puso este nombre desde el primer día; un enunciado que en sí mismo implica una auto-consciencia de lo raro que es en realidad, pero habla de ello como algo entrañable en el fondo. "Vamos... ya sé que puede ser un poco engorroso a ratos, pero ¿de verdad no creéis que, a la larga, Pocahontas a toda pastilla nos ayudará a la convivencia en general?", y el tono es tan sereno y amable, tan de mano en el hombro y mirada fija, que nadie consigue imponérsele jamás. Su actitud es la de tener en cuenta cualquier queja, de considerar cualquier solución alternativa, pero al final siempre terminamos el día con una dosis exactamente igual, al mismo volumen. Lo único que varia es la hora de emisión, esa es su forma de darnos a entender que tiene en cuenta nuestras sugerencias.
-Mire... esta noche tengo que estudiar, es muy importante, se lo juro.
-Vaya. ¿A qué hora te tomarás el descanso? Lo digo por poner Pocahontas a toda pastilla entonces.
-No, no... es que voy a estudiar toda la noche, de hecho me falta tiempo, en serio.

"Me sabe fatal, de verdad que no sé cómo arreglarlo"... "hombre, es que no es tan fácil, comprendedlo vosotros también"... "de acuerdo, esta noche lo probaré de esta forma"...
Es inútil.
La idea de que él también sufre con Pocahontas a toda pastilla, incluso más por sentirse tan responsable. Verlo pasar realmente mal por nosotros y tenerlo que consolar. Verlo tan triste, triste como un heroinómano, pero luego...

miércoles, 1 de abril de 2009

Esto me ha obsesionado durante años. Esos profesores de universidad que son incapaces de dar clase sin un palito en la mano. Un bolígrafo, un rotulador de pizarra moderna... quizás todavía existe algún loco que utiliza directamente una vara, yo no lo he visto jamás. Esto también me pasa a mí, que si hablo en público necesito agarrarme a algo alargado, algo así como un arma de protección, no sé.
Lo perverso, el falo, ocurre cuando el profesor toca al alumno con esa barrita. Uno de esos que disfruta paseándose mientras habla, y que durante el camino va pegando ligeros toquecitos a los que le rodean, como pequeños tesoros que se quiere llevar a casa, algo así como un jefecillo nazi. Si quiere que hables te da un par de toques en la espalda; si te pilla hablando te arrea en la cabeza, en actitud bromista. Poco a poco va marcándolo todo con su segunda pollita.
En mi facultad, donde la mayoría de estudiantes son chicas, la cosa se vuelve muy loca. Toques hasta en la nuca, imaginad.
Todo esto viene a que desde hace un tiempo asisto a las clases de un profesor exactamente igual (os lo juro, es casi ofensivo lo que se parece) que este tipo:


El malo de Jurassic Park.
Al degenerado el juego se le ha ido de las manos, y directamente se trae un lápiz láser para dar clase. El tío se va paseando, va tocando, y va apuntando a distancia allá donde quiere penetrar. Esta nueva técnica le permite violar explícitamente la cara de la alumna (de lo contrario no tiene ningún sentido apuntar a alguien con un láser) mientras ríe travieso. Dejarla ciega con su palo. El horror.

martes, 31 de marzo de 2009

LO MÁS PARECIDO A

Me gustaría inaugurar una nueva sala del blog, que llamaremos Lo más parecido a. Se trata de encontrar pequeñas islitas de ficción en nuestro día a día. Algo muy SCPF. Una idea patrocinada por SCPF.
Por ejemplo los porteros; esos señores que vigilan las comunidades de vecinos durante el día. Detrás de una mesita-búnquer de madera, o dando pequeños rodeos alrededor de su portal. Señores curtidos en la contemplación y el saludo.
¿No os parece que guardan una sólida relación con el cine de David Lynch? ¿No tenéis la sensación como de que siguen los mismos raíles que seguiría cualquier personaje lynchiano, las mismas pautas de comportamiento? Esas miradas perdidas, entre de buey y de persona que, literalmente, ha visto un fantasma. Esos saludos tan marcados, casi militares. Esas frases lapidarias para interpretar. Esa forma de trabajar los silencios entre sentencia y sentencia.
Son características que podríamos decir que son generales en cualquier persona más o menos mayor, sí, pero los porteros lo juegan al extremo. Lo elevan a un nivel de cabeza borradora.

viernes, 27 de marzo de 2009

JOHN LOCKE


"Oye que la Lapé."
John Locke, 2004

martes, 24 de marzo de 2009

EN MAYO DE 2009

En el mes de abril de este año los viajes en el tiempo ya son una realidad. Sólo hacia el futuro de momento.
En mayo, laboratorios de todo Europa ponen en marcha un plan de sensibilización para públicos, consistente en mandar famosos de cada país a vivir un mes entero al siglo XXIII.
En España elegimos a Andrés Pajares como representante, que parte de Barcelona, de unos laboratorios de Sants, y su viaje dura exactamente 14 segundos (para nosotros, en el presente).
Estas son sus declaraciones pocos minutos después de su vuelta:



Él está muy cansado, como anestesiado por el viaje. Un poco nostálgico también. Las periodistas están tan nerviosas. Hay tanto que preguntar, tanto entre lo que elegir.

miércoles, 18 de marzo de 2009

BAILAR TRIVIA UN DÍA MÁS

A ver lo que he traído hoy en la bolsita:

1. Esta es bien bonita: hará ya casi un año, mi novia y yo viajamos a Nueva York, y ahí, entre muchas actividades, subimos al edificio Empire State. Durante esos mismos días, Miguel Noguera estaba publicando en su Fotolog un relato por capítulos titulado Andreu Buenafuente. En el proceso de subida (colas, control de seguridad, ascensor...) y descenso del Empire State, de entre todos los temas de conversación, yo elegí contarle detalladamente todo el relato. Y fue algo redondo; empezar justo en la puerta del edificio con el primer capítulo, y terminar en la salida con el fin (descansando arriba para disfrutar de las vistas). Recitar Noguishe en el Empire State como un añadido a la visita.




2. La semana pasada proyectamos nuestro último vídeo Llamadme Claudia a una agencia de publicidad, dentro de la iniciativa de hacer algo así como un tour por todas las agencias de publicidad posibles. En este caso se trataba de ua empresa pequeña, con una sala de proyecciones recién estrenada. Es por eso que el sistema de audio todavía no estaba instalado, de manera que tuvieron que traer unos altavoces de ordenador para oírlo. El gran problema fue de conexión entre cables: fue necesario que un tío estuviese presionando un empalme durante todo el rato de una forma muy específica para que no saltara el sonido. Si se movía solo un poquito, si le daba una mala pulsación o se relajaba un nanosegundo, todo se iba al traste. La situación ya seguía una lógica de absoluta pesadilla, pero por alguna razón, cada ciertos minutos un colobrí (el mismo todo el rato) se estampaba insistentemente contra una ventana de la sala oscura, provocando un ruido de carne contra cristal extremadamente desagradable, como una mosca gigantesca. Ese ruido siempre (siempre) distraía inevitablemente aunque fuese a un nivel mínimo a la persona que presionaba el empalme, con lo que el sonido se venía abajo, y a veces incluso teníamos que parar y reanudar la película. Si el hecho de pasar un trabajo propio en público ya es bastante tenso, añadir el pajarito del exterior, la idea de los dedos cada vez más agarrotados del que presiona los cables, la gota de sudor en su frente... convirtió este pase en horror puro. Y lo que es peor, estar al mismo tiempo esperando que la gente se meta en la película y se ría... esos dedos muertos, ese aguantar la respiración.




3. En este mismo vídeo, Llamadme Claudia, hay una secuencia dedicada al "spot de Barcelona", en la que vemos una batería muy rápida de planos de la ciudad al ritmo de Born in the U.S.A. Todas estas imágenes las grabamos Esteban y yo durante la mañana del 31 de Diciembre del 2008, conduciendo por la ciudad y capturando escenas de lo que veíamos sobre la marcha. Entre todas ellas, hubo una que me pareció sin duda el plano más bello de todo el vídeo. El coche estaba frenando en un semáforo, y gracias a eso conseguí un acercamiento muy suave y totalmente dramático de zoom y travelling a la cara de una señora, una madre preocupada, esperando el autobús. Una cara de temor adulto tan real. ¿Adónde iría? ¿Qué una tendría preparada para esa Nochevieja?