A ver lo que he traído hoy en la bolsita:
1. Esta es bien bonita: hará ya casi un año, mi novia y yo viajamos a Nueva York, y ahí, entre muchas actividades, subimos al edificio Empire State. Durante esos mismos días, Miguel Noguera estaba publicando en su Fotolog un relato por capítulos titulado
Andreu Buenafuente. En el proceso de subida (colas, control de seguridad, ascensor...) y descenso del Empire State, de entre todos los temas de conversación, yo elegí contarle detalladamente todo el relato. Y fue algo redondo; empezar justo en la puerta del edificio con el primer capítulo, y terminar en la salida con el fin (descansando arriba para disfrutar de las vistas). Recitar Noguishe en el Empire State como un añadido a la visita.
2. La semana pasada proyectamos nuestro último vídeo
Llamadme Claudia a una agencia de publicidad, dentro de la iniciativa de hacer algo así como un
tour por todas las agencias de publicidad posibles. En este caso se trataba de ua empresa pequeña, con una sala de proyecciones recién estrenada. Es por eso que el sistema de audio todavía no estaba instalado, de manera que tuvieron que traer unos altavoces de ordenador para oírlo. El gran problema fue de conexión entre cables: fue necesario que un tío estuviese presionando un empalme durante todo el rato
de una forma muy específica para que no saltara el sonido. Si se movía solo un poquito, si le daba una mala pulsación o se relajaba un nanosegundo, todo se iba al traste. La situación ya seguía una lógica de absoluta pesadilla, pero por alguna razón, cada ciertos minutos un colobrí (el mismo todo el rato) se estampaba insistentemente contra una ventana de la sala oscura, provocando un ruido de carne contra cristal extremadamente desagradable, como una mosca gigantesca. Ese ruido siempre (
siempre) distraía inevitablemente aunque fuese a un nivel mínimo a la persona que presionaba el empalme, con lo que el sonido se venía abajo, y a veces incluso teníamos que parar y reanudar la película. Si el hecho de pasar un trabajo propio en público ya es bastante tenso, añadir el pajarito del exterior, la idea de los dedos cada vez más agarrotados del que presiona los cables, la gota de sudor en su frente... convirtió este pase en horror puro. Y lo que es peor, estar al mismo tiempo esperando que la gente se meta en la película y se ría... esos dedos muertos, ese aguantar la respiración.
3. En este mismo vídeo,
Llamadme Claudia, hay una secuencia dedicada al
"spot de Barcelona", en la que vemos una batería muy rápida de planos de la ciudad al ritmo de Born in the U.S.A. Todas estas imágenes las grabamos Esteban y yo durante la mañana del 31 de Diciembre del 2008, conduciendo por la ciudad y capturando escenas de lo que veíamos sobre la marcha. Entre todas ellas, hubo una que me pareció sin duda
el plano más bello de todo el vídeo. El coche estaba frenando en un semáforo, y gracias a eso conseguí un acercamiento muy suave y totalmente dramático de zoom y travelling a la cara de una señora, una madre preocupada, esperando el autobús. Una cara de temor adulto tan real. ¿Adónde iría? ¿Qué una tendría preparada para esa Nochevieja?