Bueno, hasta aquí hemos llegado. Creo que ya es hora de enseñar las cartas y hablar del miedo.
Os pensáis que este blog habla de cosas, ocurrencias, ingenios... y no habéis entendido NADA. Os maldigo. Quería hacer algo elegante, jugar suave, pero veo que no lo ha pillado nadie. Estoy muy decepcionado con todos. Nadie ha llegado, nadie me ha entendido. Puede que haya sido un fallo mío, que no me haya explicado bien, pero hay buena parte de culpa que es vuestra, que creéis que los blogs son todo paridas y sarao. Frivolidad. No habéis entendido NADA.
Todo este tiempo he estado hablando siempre de una sola cosa, en todas las entradas, todo giraba siempre entorno a lo mismo, siempre he estado hablando sólo de un mismo tema: JONATHAN MILLÁN.

El tío es Satanás mismo. Me tiene obsesionado. Es el Cielo y el Infierno a la vez, vestido con su americana humilde. Todo lo que hago va siempre enfocado a mofarme de él, pero a la vez intentando impresionarlo. Creo que cada vez se me ha ido notando más y más, he pasado unos días un poco bloqueado porque todo lo que se me ocurrían eran descaros. Así que he decidido presentarme desnudo.
JONATHAN, NO SÉ QUÉ ME PASA. NO PUEDO PARAR DE TOMARME CAFÉS CONTIGO. ESTOY EMPEZANDO A ODIAR EL CAFÉ POR TU CULPA. TENGO QUE DEFENDERME DE TUS CONSTANTES ATAQUES, PERO AL MISMO TIEMPO SIENTO QUE TE QUIERO ACARICIAR LA CARA, ESA CARA DE GRILLO. ESTOY DESBOCADO, JONATHAN, LO HAS CONSEGUIDO. FELICIDADES.

CABRONAZO, HAS CONSEGUIDO LAVARME LA CABEZA. ESTA SEMANA ES TU CUMPLEAÑOS Y TENDRÁS LOS HUEVOS DE CELEBRARLO DENTRO DE MI PROPIA CASA. ¿QUÉ SERÁ LO SIGUIENTE? ¿ME ECHARÁS DE MI PROPIA CASA? Lo peor es que me parecerá una buena idea.

Chicos, estoy descarrilando, y me encanta. Reconozco que no puedo parar de hablar sobre Jonatha. Incluso hablar como Jonathan, imitar su voz, intentar razonar como él razonaría. El cabrón me prepara trampas. Me prepara un picnic de mierdas que sabe que me van a apasionar comentar, criticar, burlarme... El malnacido consigue implicarme al cien por cien en cada gilipollez que se le ocurre. Es el último timador. Me hace creer que me estoy riendo de él cuando en realidad es él el que está consiguiendo un show gratis. Cada tarde. Consigue emborracharme sin darme nada que beber.

Ya no sé qué más hacer. Soy un adicto. He llegado a imaginármelo en todo tipo de situaciones en las que queda en absoluto ridículo, me lo imagino intentando seducir a otro hombre y fracasando. Vistiéndose de mujer. Perdiendo los papeles. Humillarlo delantde de su propia familia. Le he presentado chicas impresionantes, modelos, sólo para ver cómo se desmonta, pero parece que lo único que consigo es enfortecerlo, endurecerle la piel. Al final siempre me doy cuenta de que en realidad todo esto me lo estoy haciendo a mí mismo.

Soy un adicto. Jonathan, has conseguido que no pueda hablar directamente con mi propia madre sin sentir vergüenza por ser un adicto.
Seguramente mañana te llamo para tomar otro café, como cada puto día. Mi tono de voz será el de siempre, amistoso, burlón, pero en realidad estaré temblando y con la cara llena de arañazos.